Radio Club de Carabineros de Chile

Boletín Radial del 12 de julio del 2017

ordenador obsoleto 17376276 17.08.2017. Lo Obsoleto y Solescencia programada.

 

Obsoleto es una palabra de origen latín, “obsoletus”, que hace referencia a todo aquello que esta fuera de uso en la actualidad. También, el término obsoleto es un adjetivo que hace referencia a todos los objetos anticuados, es decir, que han caído en desuso y resultan pocos efectivos frente a los posteriores, y esto no se limita únicamente en el ámbito de la tecnología.

 

La palabra obsoleto es utilizada como sinónimo de fósil, antiguo, anticuado, arcaico, viejo, para hacer referencia a todas aquellas cosas que, con el pasar del tiempo, han sido sustituidas, como ocurre a menudo en el campo de la tecnología, donde siempre lanzan nuevas opciones con nuevos avances.

 

Un producto obsoleto es aquel que está fuera de uso como resultado de su substitución por otro más eficiente, preciso y ágil, pero no por su mal funcionamiento. Surge, con los aparatos electrodomésticos que constantemente lanzan modelos superiores con nueva tecnología y nuevos desempeños en sus funciones, logrando superar los anteriores, fenómeno que se conoce como obsolescencia.

Ahora, como tecnología obsoleta se denomina a todo aquel dispositivo tecnológico que ya no se utiliza o ha sido reemplazado por otro más reciente. Un ejemplo de tecnología obsoleta es la máquina de escribir con la invención de las computadoras que surgieron con mejores funciones y sistema operacional, como la opción de borrar al instante, diferentes estilos de letras, lineamientos de párrafo, impresión del documento, entre otras.

 

Se puede afirmar que la principal causa de la obsolescencia es meramente económica ya que la fabricación de los repuestos es costosa, o por escasez de piezas que permitan su producción, etc. Pero, también por el descubrimiento de nuevos productos debido al arduo trabajo de investigación y desarrollo que permiten diseñar y producir productos mejorados, más atrayentes, con funciones superiores a los anteriores, induciendo al consumidor a adquirir nuevos productos con nuevas versiones a pesar de que su anterior equipo continúa operando.

 

En todo caso, los términos obsoleto u obsolescencia no deben confundirse con obsolescencia programada, pues la obsolescencia programada, también conocida como obsolescencia planificada, significa reducir la vida útil de un producto en forma programada para aumentar el consumo de versiones más recientes.

 

El concepto de obsolescencia programada existe desde los felices años ‘20, época del auge del “Fordismo”, un movimiento que se centró en aumentar la productividad y reducir los costos de producción. Fue en 1954 cuando se utilizó por primera vez este término. Brook Stevens, diseñador industrial, utilizó el concepto para una conferencia sobre publicidad y hace referencia, según sus palabras, a «instalar en el comprador el deseo de poseer algo un poco más nuevo, un poco mejor, y un poco antes de lo necesario».

 

El término de obsolescencia programada se utiliza para referirse precisamente a cómo un objeto o producto nace para quedar anticuado al poco tiempo y que el usuario tenga la necesidad de sustituirlo por otro y estimular así el mercado.

 

En este caso, la determinación de la vida útil de un producto o servicio es planeada por la empresa o fabricante con el objetivo de aumentar la demanda, al estimular a los consumidores a comprar nuevos productos con nueva tecnología y desempeños en sus funciones. Generalmente, el usuario desea poseer la última versión de los aparatos electrónicos para disfrutar de sus nuevas invenciones en relación al anterior modelo.

 

En el comprar, tirar, comprar, uno de los ejemplos más significativos de obsolescencia programada es que las ampolletas, que en principio tenían una duración de 1500 horas. Al trascurrir los años alteraron su tiempo de duración a 2500 horas. En 1924, se celebró en ginebra una reunión en la cual sus asistentes acordaron en reducir la vida de una ampolleta a 1000 horas.

 

La obsolescencia programada puede ser vista como una estrategia positiva del marketing, específicamente para la empresa que comercializa el producto, ya que estimula el consumismo, induciendo a la compra de modelos modernos y atractivos, dejando de lado la alternativa de la reparación del antiguo aparato por su alto costo, por lo que el consumidor se siente obligado a sustituir su producto por otro nuevo cuando el producto deja de responder y obliga al individuo a comprar uno nuevo, ya que su reparación es más costosa que obtener uno de paquete.

 

Este fenómeno se debe a que el fabricante estudia o planifica la vida útil de los productos. Por ejemplo: algunas impresoras poseen un chip para determinar el número máximo de copias que se pueden imprimir y en ese momento fallan, siendo muy costosa su reparación.

 

Por el contrario, bajo el supuesto de la obsolescencia percibida, el producto funciona, pero necesita otro más actual en su estilo que en su funcionalidad. En este caso, la publicidad juega un papel importante para persuadir al cliente de que necesita la última versión del producto, ya que el anterior es anticuado, viejo y con falta de estilo. Por ejemplo: el avance de los aparatos electrónicos con teclas a pantalla táctil.

 

También es cada vez es más común confundir la poca reparabilidad de un producto con la obsolescencia programada que los fabricantes determinan. Pueden estar relacionadas, pero son cosas diferentes.

 

Definir la obsolescencia programada es complicado, pues se trata del conjunto de decisiones de los fabricantes de bienes, especialmente tecnología, toman sobre los productos para que la vida útil de estos sea más corta de lo que podría ser si no se calculara.

 

El objetivo detrás de ello es evidente: ante la durabilidad de los productos, el consumidor no compra un bien de sustitución hasta que no queda obsoleto o se estropea, por lo que, agilizando ese proceso, la vida se acortará y el consumidor acudirá a la tienda antes.

 

Sin embargo, sobre esa definición más o menos clara recaen a menudo muchas críticas sin fundamento y que no saben separar decisiones de diseño que compliquen la reparabilidad de los productos de lo que es obsolescencia programada en sí.

 

El ejemplo más paradigmático son los computadores portátiles actuales, así como tablet y smartphon. Según empresas expertas en desmontar estos dispositivos para analizar la reparabilidad y el ensamblado, los dispositivos modernos son cada vez más difíciles de abrir, lo que dificulta la sustitución de piezas, hecho que tradicionalmente era un proceso sencillo en los computadores, incluso en los portátiles.

 

Reparar los portátiles más actuales comienza a ser prácticamente imposible fuera de los servicios técnicos oficiales. Los usuarios de esos productos lo tendrían más fácil para mantenerlos incluso más tiempo si cambiar su batería fuese abrir una tapa e insertar la nueva, pero quizá esos equipos no contarían con una construcción tan buena y sólida.

 

Finalmente podemos decir que, asociaciones ecologistas denuncian que programar la vida útil de los productos afecta gravemente al medioambiente, ya que provoca la acumulación masiva de residuos para desechar que se convierten en muy contaminantes. También denuncian que supone una sobreexplotación de los productos de la tierra debido a que se utiliza mucho más material y mucha más energía en multiplicar la producción para dar respuesta a las demandas de los usuarios y las ganancias de las empresas.

 

Fuente: www.gestion.org/marketing/obsolescencia-programada